Hoy el yoga está en todas partes. Pero a finales de los años 90 y principios de los 2000, practicarlo era algo reservado para personas consideradas “raras” o “muy alternativas”.
Fue en ese contexto que nació Yogaexperience, un proyecto pionero que proponía algo casi impensable en ese momento:
unir viajes conscientes, turismo sostenible y una práctica diaria de yoga como parte esencial de la experiencia.
Te cuento cómo empezó todo
A finales de los 90 decidí dar un paso más en mi camino profesional.
Ya venía organizando encuentros culturales con la marca Colores del Sur, creando puentes entre culturas.
Pero esta vez quería organizar viajes a otros países, con culturas diferentes a la occidental…
y diseñarlos como a mí me gustaría viajar.
No quería un viaje donde todo estuviera organizado por una agencia, sin dejarme respirar ni ir a mi propio ritmo.
Tampoco quería que me llevaran a ver los típicos puntos turísticos de siempre, que a mí me producen auténtica alergia: tumbas de conquistadores, monumentos cargados de drama histórico… No, por ahí no paso.
Yo quería otra forma de viajar.
Quería:
- libertad para crear mis propias experiencias,
- despertar cada mañana y hacer yoga en un lugar bonito,
- desayunar tranquila,
- alojarme en sitios locales gestionados por personas locales,
- y saber que mi dinero iba directamente a quienes me acogían.
Quería tener espacios para mí, pero también sentirme segura y acompañada.
Esa fue la esencia de Yogaexperience.
El consejo que abrió el camino
En ese proceso tuve la suerte de contar con la ayuda de José María Doria, presidente fundador de la Escuela Española de Desarrollo Transpersonal.
Él ya organizaba viajes para sus grupos, y cuando le pregunté cómo lo hacía, me explicó con total generosidad el modo de montar un viaje de manera absolutamente legal sin tener que abrir una agencia de viajes.
Ese consejo fue clave.
A partir de ahí, tomé la estructura básica… pero la personalicé a mi manera:
con yoga, turismo responsable y un estilo más libre y auténtico.
En ese momento, los viajes de autor apenas existían.
Y mucho menos si incluían yoga, que todavía se veía como algo reservado a un perfil alternativo y minoritario.
¡Cómo han cambiado las cosas desde entonces! 😂
La comunicación como puente
Con pocos recursos económicos, sabía que poner anuncios no era una opción.
Así que tomé una decisión valiente:
👉 Contacté directamente a medios de comunicación.
Les conté mi idea: una forma distinta de viajar, desde el alma.
Una propuesta con propósito, libertad, y conexión.
Me preparé para no recibir respuesta…
pero pasó todo lo contrario.
De idea personal… a noticia nacional
Comenzaron a llamarme.
Me entrevistaron en radios como Cadena SER y COPE.
Publicaron mi historia en revistas y periódicos como El País, Vogue, Elle y El Economista.
De pronto, mi idea de viaje se convirtió en noticia.
Y los viajes se llenaron enseguida.
Era increíble: una propuesta tan personal —que nació de mi manera de ver el mundo— estaba siendo acogida con tanto entusiasmo.
Y también… un aprendizaje duro
En medio del éxito, una agencia de viajes mayorista se interesó en el proyecto.
Le gustó tanto que… me lo robó.
Se quedó con un grupo entero que yo había llenado.
Fue duro. Pero también me enseñó mucho.
Porque las ideas valiosas hay que protegerlas, pero sobre todo, hay que contarlas.
Lo que aprendí de todo esto
🎯 Las historias auténticas sí tienen eco en los medios.
🎯 Los periodistas valoran el propósito, la diferencia, la honestidad.
🎯 No necesitas encajar en un molde para ser escuchada.
Solo necesitas una historia verdadera, y una forma clara y consciente de compartirla.
Esa experiencia fue la semilla de lo que hoy es Uakix te cuenta:
un gabinete de prensa para proyectos conscientes, éticos y humanos.
¿Tú también tienes un proyecto distinto?
Te ayudo a contarlo con intención, coherencia y alma.
Porque lo que hoy crees que es “demasiado raro”…
puede ser justo lo que el mundo necesita escuchar.
PD
Yo no soy practicante de yoga… ni tampoco lo fui.
En realidad, lo que más me gusta es el tai chi.


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