Por Beatrice Pieper, directora de Uakix te Cuenta

Y hay periodistas entrevistando una y otra vez a las mismas personas. Quizá ambos problemas tengan bastante que ver.

Hay profesionales con veinte o treinta años de experiencia, investigaciones extraordinarias, libros publicados, conocimiento acumulado, historias personales increíbles y proyectos que podrían abrir conversaciones interesantísimas.

Y nadie los conoce.

Al menos, mediáticamente.

Mientras tanto, vemos una y otra vez a determinadas personas recorriendo periódicos, radios, televisiones y podcasts hablando prácticamente de los mismos temas.

Así que podríamos hacer dos preguntas incómodas.

La primera, para quien quiere aparecer en medios:

¿Cómo es posible que personas con mucha menos trayectoria que tú estén consiguiendo mucha más visibilidad?

Y la segunda, para quienes trabajamos alrededor del periodismo:

¿Cuántas historias extraordinarias no estamos descubriendo porque seguimos recurriendo a las mismas fuentes de siempre?

Aquí empieza lo interesante.

Puedes ser brillante y ser periodísticamente invisible

Una gran trayectoria no garantiza una buena historia periodística.

Un currículum impresionante tampoco.

Haber escrito cinco libros, dirigir una empresa, investigar durante treinta años o haber desarrollado una metodología extraordinaria puede tener muchísimo valor profesional.

Pero un periodista necesita otra cosa.

Necesita encontrar qué merece ser contado.

Y ahí es donde muchas personas fallan.

Se presentan diciendo:

“Llevo 25 años trabajando en esto.”

“He publicado un libro.”

“Soy especialista en…”

“He creado un método.”

“Mi empresa es pionera en…”

Y la pregunta que queda flotando al otro lado es bastante sencilla:

¿Y cuál es la historia?

Porque los medios no existen para dar visibilidad a quien la necesita.

Ni para premiar trayectorias.

Ni para promocionar negocios.

Su función es muchísimo más interesante:

descubrir, interpretar y contar aquello que puede aportar algo a la sociedad.

Pero aquí aparece la otra cara del asunto.

Los periodistas también tienen una zona de confort

Hay que decirlo.

En los medios también existe.

Los periodistas trabajan con prisas, cierres, falta de recursos, actualidad que cambia constantemente, cientos de correos entrando cada día, decisiones editoriales y una enorme presión por producir.

Así que es perfectamente comprensible recurrir a alguien que ya conocemos.

Sabemos que responde.

Sabemos que entiende los tiempos de un medio.

Sabemos que comunica bien.

Y sabemos aproximadamente qué va a decir.

Ese es precisamente el problema:

sabemos aproximadamente qué va a decir.

Cuando necesitamos hablar de determinado tema, abrimos la agenda y llamamos al mismo experto.

Y después otro medio llama al mismo.

Y otro.

Y otro.

Hasta que podemos acabar teniendo veinte entrevistas diferentes que dicen prácticamente lo mismo.

Es cómodo.

Es seguro.

Es rápido.

Pero quizá no sea siempre lo más interesante.

Porque las historias que recordamos suelen aparecer fuera de la agenda habitual

Hay algo maravilloso en el periodismo que ninguna inteligencia artificial, ninguna base de datos y ningún algoritmo debería hacernos olvidar:

el placer de descubrir a alguien.

Encontrar una persona que no conocías.

Sentarte delante de ella.

Empezar a preguntar.

Y descubrir de pronto una experiencia, una investigación, una contradicción, una idea o una forma de mirar el mundo que no habías escuchado antes.

Ese momento en el que interiormente piensas:

“Espera. Aquí hay algo.”

Para mí, ahí ocurre una pequeña magia.

Porque una gran entrevista no beneficia únicamente al entrevistado.

También construye al periodista.

Construye su firma.

Su mirada.

Su prestigio.

Su capacidad para llevarnos a lugares donde otros periodistas no han llegado.

Hay periodistas a los que seguimos precisamente por eso.

No solamente porque escriban bien.

Sino porque confiamos en que van a hacernos descubrir algo o a alguien.

La Contra entendió esto hace muchos años

Cuando nació La Contra de La Vanguardia, hubo quien pensó que aquel formato de entrevista diaria tendría una vida bastante corta.

La lógica era sencilla: tarde o temprano se acabarían los famosos.

Y efectivamente ocurrió.

Pero Víctor-M. Amela, Ima Sanchís y Lluís Amiguet hicieron algo mucho más interesante: empezaron a entrevistar también a personas desconocidas que tenían historias que merecían ser contadas.

Aquella decisión convirtió la falta aparente de personajes famosos en una fuente prácticamente inagotable de historias.

Y eso cambia por completo el concepto de quién “merece” una entrevista.

No necesitas ser famoso.

Necesitas tener algo que merezca la pena descubrir.

Décadas después, Ima Sanchís sigue hablando de la ilusión como un elemento esencial de su trabajo.

Y ahí está una de las claves.

Ilusión.

Curiosidad.

Descubrimiento.

Eso también es periodismo.

Y quizá deberíamos protegerlo más.

Entrevistar siempre a los mismos puede ser eficaz. Descubrir a alguien puede hacerte memorable.

Porque cuando un periodista encuentra una persona extraordinaria antes que los demás, ocurre algo importante.

No solamente hace visible a esa persona.

También empieza a asociarse su propia firma con el descubrimiento.

“¿Has leído la entrevista que ha hecho fulano?”

Eso también es autoridad mediática.

La del entrevistado.

Y la del periodista.

Por eso creo que quienes trabajamos como gabinetes de prensa tenemos una responsabilidad mucho mayor que enviar notas de prensa.

No deberíamos dedicarnos a bombardear redacciones.

Ni a perseguir periodistas.

Ni a intentar convencerlos de que entrevisten a alguien porque nuestro cliente ha pagado por tener visibilidad.

Eso sería confundir periodismo con publicidad.

Nuestro trabajo debería consistir en otra cosa:

encontrar personas y proyectos que realmente tengan algo detrás y descubrir dónde está la historia que puede interesar a un periodista.

Y después facilitarle el trabajo.

Investigar.

Detectar el enfoque.

Encontrar el dato.

Relacionarlo con la actualidad.

Entender qué está ocurriendo en su sector.

Buscar diferentes ángulos.

Saber qué periodista puede tener interés en qué historia.

Y poner ambas partes en contacto.

Eso es mucho más difícil que mandar un correo masivo.

Y muchísimo más interesante.

Pero volvamos a ti

Quizá estás leyendo esto porque quieres aparecer en medios.

Entonces quiero hacerte una pregunta.

¿Y si tienes mucho más potencial mediático del que imaginas?

Puede que lleves veinte años haciendo algo que para ti ya es completamente normal.

Puede que hayas normalizado un conocimiento que para otra persona sería sorprendente.

Puede que tengas datos que nunca has pensado compartir.

Una experiencia.

Un cambio profesional.

Una historia personal.

Una investigación.

Una contradicción dentro de tu sector.

Una opinión que se sale del discurso dominante.

Una tendencia que llevas años observando.

Una pregunta que nadie está haciendo.

Y quizá precisamente ahí esté la noticia.

La dificultad es que cuando llevamos demasiado tiempo dentro de nuestro propio proyecto dejamos de verlo desde fuera.

Normalizamos lo extraordinario.

Y magnificamos cosas que, periodísticamente, quizá no tienen ningún interés.

Por eso cuando analizo a alguien muchas veces ocurre algo curioso.

Me cuenta durante veinte minutos aquello que considera importantísimo.

Y de pronto dice una frase de pasada:

“Bueno, esto tampoco tiene mucha importancia, pero hace quince años descubrimos que…”

Y ahí le paro.

Espera.

Vuelve atrás.

Cuéntame eso.

Porque quizá acabas de pasar por encima de la mejor historia que tienes.

Entonces, ¿cuál es tu potencial mediático del 0 al 100?

No existe una máquina capaz de introducir tu nombre y devolverte un 73 %.

Y espero que nunca simplifiquemos tanto algo que requiere contexto, intuición, experiencia y mirada periodística.

Pero sí existen proyectos con muchísimo recorrido mediático.

Otros con posibilidades puntuales.

Y otros que, por muy buenos que sean profesionalmente, todavía no tienen suficiente materia periodística.

Saber distinguirlo antes de empezar es importantísimo.

Por eso creé el Informe de Viabilidad Mediática de Uakix te Cuenta.

Antes de comenzar una estrategia de prensa investigo algo mucho más básico:

¿Qué podría encontrar un periodista aquí que realmente tuviera ganas de contar?

No lo que tú quieres promocionar.

No necesariamente aquello de lo que estás más orgulloso.

Lo que podría despertar la curiosidad de alguien que vive de encontrar historias.

Analizo tu trayectoria.

Tu proyecto.

Lo que has hecho.

Lo que estás haciendo.

Lo que todavía está por venir.

Tu sector.

La conversación mediática existente.

Las tendencias.

Los posibles debates.

Las fechas que pueden convertirse en perchas informativas.

Los nuevos libros, investigaciones, eventos o proyectos que puedan aparecer.

Y empiezo a buscar.

A veces encuentro unos pocos caminos.

Otras veces empiezan a aparecer tantos que tengo que ordenarlos y priorizarlos.

Y también puede ocurrir que mi conclusión sea:

ahora mismo no veo suficiente recorrido.

Prefiero decirlo.

Porque respetar a mis clientes significa no venderles expectativas falsas.

Y respetar a los periodistas significa no intentar convertir cualquier cosa en noticia.

Ahora imagina otra posibilidad

Quizá en este momento hay un periodista preparando un tema sobre algo que tú llevas veinte años investigando.

Y no sabe que existes.

Quizá está buscando una persona a la que entrevistar.

Y vuelve a llamar a la fuente habitual porque nadie le ha presentado una alternativa verdaderamente interesante.

Quizá tú tienes precisamente esa historia.

Pero todavía nadie ha sabido verla, construirla y colocarla delante de la persona adecuada.

Por eso, después de 25 años trabajando con medios, hay una pregunta que sigo encontrando fascinante:

¿Puede haber dentro de tu trayectoria una entrevista que un periodista todavía no sabe que quiere hacer?

Yo quiero descubrirlo.

Tú conoces tu proyecto.
Yo busco la noticia que hay dentro.

¿Quieres saber qué historia podría estar escondida dentro de tu proyecto?

Si tienes trayectoria, conocimiento, experiencia, una investigación, un libro, una empresa o un proyecto con algo diferente que aportar, pero no sabes cuál es realmente su potencial ante los medios, podemos averiguarlo.

El Informe de Viabilidad Mediática de Uakix te Cuenta no parte de la promesa de que vas a salir en prensa.

Parte de una pregunta mucho más seria:

¿Hay aquí historias que un periodista podría querer contar?

Investigo tu recorrido, tu sector, lo que se está moviendo en los medios y las oportunidades que pueden existir ahora y en los próximos meses para detectar qué ángulos periodísticos hay realmente detrás de lo que haces.

Y si los encuentro, te diré dónde los veo.

Si no los encuentro, también.

Quiero saber qué verías tú en mi proyecto.

Ese puede ser el principio de una historia que todavía nadie ha contado.